
Ya todos sabemos que la selección Vinotinto de futbol les metió 2 merecidos goles a Suecia sin que los pelo amarillo conocieran nuestra arquería. Que Venezuela tuvo varias y varias oportunidades de meter goles y no pudieron. Pero nadie sabe como se vive del lado del público. Yo fui a gradas gracias a que mi cuñado me regaló la entrada, y que a su vez se la entregó la alcaldia. Si no me equivoco y escuché bien en el bus esta mañana, se regalaron casi ocho mil entradas, pero aún el "Pachencho" no se veia monstruosamente lleno como se ha visto en otras ocasiones, como el día del partido contra Brasil por ejemplo, que quedo hasta gente afuera con entrada en mano.
En el primer tiempo reinaba un desánimo producto del calor de la tarde y la desgana en el baile de las chicas de la barra Pepsi. A medida que terminaba el primer tiempo y luego del primer gol ( que me lo perdí por cierto) La Barra sin verguenza levantó los animos con canticos y toques de tambora. Se fueron vaciando los asientos despues de que nadie del lado de las gradas donde estaba yo se ganó un balón que repartia Pepsi y la alcaldia. Grave error. Minutos más tarde la Vinotinto nos alegró con otro sendo gol que terminó de bañar de gloria momentanea a los criollos y deshizo los ánimos de un reducido grupo de personas que seguían a los europeos en el lado VIP.
Luego del juego, la gente salía feliz, pero como quien acaba de salir del paseo dominical y que mañana espera otro dia normal de clases o trabajo. No hubo esa alegría desbordante de tiempos anteriores cuando imaginabamos ver a Venezuela entre el calendario de juegos del mundial en Alemania. Ya se que para la proxima me llevo mi radio para que alguien me lo narre y no ver figuras en el campo verde sin saber quienes son. La Vinotinto comenzó con todos los hierros y aún queda la copa América y sus juegos en Maracaibo.