Seamos sinceros. Todo trámite que haya que realizar en cualquier oficina pública en Venezuela, es una dura patada en los testículos. Las eternas colas, producto de la ineficiencia y la tranquilidad propia de los venezolanos, si bien permite florecer las ideas más creativas de los criollos, sigue siendo una calamidad que parece multiplicarse con tanta rapidez como los Gremlings al tocar el agua o comer a la medianoche.
Ahora bien, no hay que andar con la cara larga durante todo nuestro día de “paseo documental”. Se puede alegrar nuestra madrugada, mañana, tarde y hasta noche, dependiendo de la entidad, con esta selección musical elegida para tal fin.
Dido- Hunter
Son las tres, cuatro o cinco de la mañana, hora en la que llegas a la institución o ente gubernamental para comenzar a calentar puesto. Hay personas ya en el sitio, lo que te hace pensar que no bebieron la noche anterior, ni bailaron joropo o simplemente no tienen servicio de cable para calarse las repeticiones de la sempiterna serie Beverly Hills 90210. Luego de presentarte con las personas que tengas adelante o detrás de ti (los que te defienden el puesto mientras comes o echas la meaita más adelante) sacas tu perol musical (¡Nada de iPods!) y colocas a Dido con su melodioso Hunter. Con ella, girarás tres veces el cuello, te estirarás y tocarás los pies. Ese será tu calentamiento inicial para la larga jornada que se avecina.
Franz Ferdinard- Take Me Out
Saliendo los primeros rayos de sol, aparecerán los cafecitos, los periódicos sensacionalistas, los mudos que te cantan sus peticiones y los impelables plastificadores. Comenzarán a aparecer las personas que preguntan requisitos, las viejitas copetonas que ya se cansaron, y porque eres más joven tienes que calarte lo tuyo y lo de ellas. Para no seguir dando información sobre quién es el último de la fila, te colocarás nuevamente los audífonos, y escucharás Take Me Out de Franz Ferdinard, una tonada enérgica in crescendo que comenzará a sacudirte el cuerpo, y con ello los pegostes que se te quieren adherir.
Incubus- I wish you were here
De tres a cinco horas después de estar en la cola, comienzan a aparecer con total parsimonia aquellos “funcionarios” que abren minutos por encima de la hora indicada, pero que cierran superpuntuales a la hora de salida. En este momento, a cada bostezo, aparece un personaje nuevo al frente de ti que encontró un hueco mientras se desplazaban y que ya toma como suyo el lugar, que minutos antes era el tuyo. Entre pausa y pausa de las conversaciones con tus “vecinos”, recurrirás a I wish you were here de Incubus, deseando que lo que tu sufres lo sufra multiplicado por diez la persona que se le ocurrió el genial sistema de atención en el que estás. Recuerda que en ese momento no estás happy, happy y debes seguir toreando a los que te arman conversaciones melosas con tal de que los salves del calvario que tu ya has sufrido en la cola.